Oldenburger Pferde
Sat 31. Jul 2010
escritura
  

La cría caballar en Oldenburgo: con tradición hacia el futuro

Graf Anton Günther
Conde A. Günther, Fotografia: Ernst

Mientras que antiguamente el caballo oldenburgués se estimaba casi exclusivamente como caballo de coche, en la actualidad su imagen ha cambiado fundamentalmente. Los caballos oldenburgueses destacan en todas las disciplinas y juegan un papel importante en el deporte hípico internacional.

Los comienzos

Bajo el Conde Günther de Oldenburgo (1603-1667), que tenía fama de ser un gran conocedor y fomentador de la cría caballar, la cría de los caballos oldenburgueses ya alcanzó importancia en toda Europa.
La época posterior se caracteriza por tres acontecimientos importantes: la primera selección de sementales ordenada por el estado en el año 1820, la introducción de un registro genealógico en 1861 y la fundación de dos asociación de la cría caballar por medio de la ley de cría caballar del 9 de abril del año 1897. Estas se unieron en 1923 para formar la Asociación de Criadores de Caballos Oldenburgueses (Verband der Züchter des Oldenburger Pferdes e.V.). A continuación se utilizaron los sementales Lupus xx (1935) y Condor (1950) como primera medida del ennoblecimiento de los caballos oldenburgueses.

El proceso de ennoblecimiento

La utilización del pura sangre Adonis xx (1959), y de varios más sementales de la misma raza que le siguieron, inició el cambio en la cría caballar hacia un caballo de silla moderno en los años 60.
Tras las buenas experiencias que se habían hecho con Condor en su tiempo, los criadores de sementales de Oldenburgo en los años 60 volvieron a la utilización de caballos padre franceses. Apenas existen otras áreas de cría caballar donde se han tenido tan buenos éxitos con sementales de origen francés como en Oldenburgo.
Furioso II fue el primero anglo-normando de la edad moderna en la cría caballar. Aún hoy día criadores en todo el mundo hablan con gran respeto de este semental. Anglo-árabes franceses como p. ej. Inschallah AA han sido utilizados en Oldenburgo, aunque sólo ocasionalmente, siempre con gran éxito.

La cría de caballos hípicos coronada por el éxito

Tomando como base las yeguas de castas oldenburguesas y cruzándolas con sangres de varias razas distintas, nuestros criadores consiguieron criar un caballo que en la actualidad forma parte del grupo puntero de las crías caballares. Entre los muchos nombres prestigiosos que ofrecen un testimonio elocuente está el semental oldenburgués Donnerhall, que fue doble campeón mundial con Karin Rehbein y que representa como ningún otro la síntesis eficaz entre la cría y el hipismo. Entre los grandes nombres figura también la yegua Weihaiwej, que fue campeona mundial individual y por equipos en salto en el año 1984 con Franke Sloothaak. Además destaca Bonfire, que participó montado por Anky van Grunsven por los Países Bajos y que ganó cuatro medallas olímpicas en doma, entre ellas la medalla de oro a nivel individual en Sydney en el año 2000. Actualmente los siguientes caballos con sus jinetes tienen mucho éxito en el gran deporte: °Sandro Boy y Anka con Marcus Ehning, °Couleur Rubin con Ludger Beerbaum, °Arko III con Nick Skelton (GBR), Sterntaler-Unicef y Renoir-Unicef con Ann Kathrin Linsenhoff, °Escapado con Carl Hestr (GBR) y °Aramis con Hubertus Schmidt etc.

En primera plana

Año tras año los deportistas cuadrúpedos de Oldenburgo demuestran impresionantemente en todos los campeonatos y campeonatos de Juveniles nacionales e internacionales importantes que Oldenburgo figura entre las crías caballares más destacadas. La receta del éxito de los caballos con la “O” coronada consiste en la combinación de la disposición y capacidad de rendimiento, el amaestramiento y un caballo con características modernas, así como también una política de cría caballar liberal.